Los vecinos ya pueden pasear entre Mazcuerras y Cabezón

Se han instalado dos escotaduras para aminorar la velocidad del agua y se han construido escolleras a cada lado de la pasarela.

Pasarela

La reparación de la pasarela se incluyó dentro del Plan de Emergencia aprobado por la Confederación Hidrográfica del Cantábrico. / L. Alcolea

Las obras para reparar la pasarela que une Cabezón de la Sal y Mazcuerras han concluido. Al menos así lo indica la ausencia de máquinas en la zona y el paso del río en su curso normal. La estructura vuelve a estar despejada y los paseantes la atraviesan como antes del mes de febrero, momento en que las inundaciones dejaron muy afectado el puente y sus inmediaciones. Los trabajos en esa parte del río, que comenzaron en julio, han consistido en instalar dos escotaduras que frenan la velocidad del agua cuando el río baja con mucha crecida. También se ha construido una escollera a cada lado de la pasarela para sujetar el puente a la tierra y reforzado la estructura. Además, se ha recuperado el camino que une la estructura con Mazcuerras, que se vino abajo por el paso del agua. Ahora los caminantes pueden pasar de un lado a otro sin problemas.

A pesar de que el puente ya está operativo, los vecinos aún temen que el río pueda desbordarse de nuevo. «Sobre todo por la parte de arriba», explican. De hecho, las lluvias de la semana pasada provocaron la crecida del río por esa zona «y en cualquier momento se puede desbordar y llegar a las casas como sucedió hace años», alertan. De hecho, la alcaldesa ya manifestó en su momento la importancia de mejorar la zona. «A pesar de que el puente es importante, también nos preocupa que el río no vuelva a salirse», expresaba hace unos meses.
La reparación de esta pasarela se incluyó dentro del Plan de Emergencia aprobado por la Confederación Hidrográfica del Cantábrico a través del Ministerio de Medio Ambiente y las obras fueron adjudicadas por un importe de 250.000 euros. El objetivo de los trabajos era que la estructura volviera a su estado original, un objetivo que parece cumplido con éxito dado que no queda ni rastro de los escombros que quedaron en esa parte del río.

El final de los trabajos estaba previsto para septiembre, pero finalmente se alargaron hasta finales de octubre. El resultado de las obras ha dejado contentos a los vecinos. «Ha quedado igual que estaba y continúa siendo un paisaje increíble que merece la pena disfrutar», explica un vecino de Cabezón.

El Plan de Emergencia aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente incluía también el arreglo de los desperfectos causados por las inundaciones en Ontoria, Villanueva de la Peña y a la altura de los molinos de Casar de Periedo.

Fuente: El Diario Montañés

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